A ser posible, reducir la ingesta de alcohol. Beber líquido antes y después del periodo de ingesta de alcohol, y a ser posible, que estos sean agua o zumos.
No conviene acostarse hasta estar en el estado más normal posible. Acostarse con los efectos del alcohol, aunque en primer lugar podríamos pensar que nos va a hacer descansar mejor, tiene un efecto contrario. En las mismas condiciones, acostarse 5 horas después de la última ingesta o acostarse menos de 3 horas despues, puede significar la diferencia entre padecer o no resaca al día siguiente.
La comida ingerida antes de beber también influye en como afecta el alcohol al cuerpo, y lo mejor sería una comida copiosa rica en hidratos de carbono, proteínas y grasas, con lo cual asimilaremos un volumen más elevado de alcohol, ya que un estomago vacío asimila 4 veces más rápido el alcohol que uno que esta entretenido con una apacible digestión. Vulgarmente hablando, se dice que "sube antes".
Aparentemente la ingesta, en cantidades normales (100% CDR), de complejos vitamínicos del grupo B (en especial la B12), junto con abundante líquido, pueden paliar en cierto grado los efectos molestos de la resaca. Traducido esto sería: leche, carne, verduras y para las mujeres que estén tomando píldora anticonceptiva, un puñadito de frutos secos.
Muy recomendable beber aproximadamente la misma cantidad de alcohol consumida en agua antes de acostarse a dormir, al otro día la resaca será sustancialmente menor, no se levantará con la boca seca y no se tendrá esa sensación de sed constante.
Combatir la resaca con alcohol no es conveniente. El refrán "un clavo con otro clavo" es mejor no aplicarlo en este estado. Lo que lograremos es paliar la resaca prolongando la borrachera, pero tarde o temprano, el dolor de cabeza volverá a aparecer.
El alcohol es eliminado del cuerpo a una velocidad de 0.1 u 0.15 g/h y se comercializan bebidas que afirman acelerar el proceso estimulando las funciones del hígado.